¡Hola mentes curiosas!
Como bien sabéis hay muchísimas abejas en el mundo, aunque su número haya disminuido con los años, y eso se debe a su gran capacidad de reproducirse, que es muy curiosa.
En el momento del apareamiento, la abeja reina es la que da el primer paso. Vuela lejos de su colmena hasta el lugar donde miles de zánganos están esperando su llegada.
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En el vuelo nupcial de las abejas reinas, se aparean con distintos zánganos que al reproducirse con las hembras quedan fertilizadas (no se acaba de entender si son las abejas reinas las que se aparean con los zánganos u otras abejas hembras. Aclararlo, por favor). En el momento de la fertilización, la abeja reina almacena los huevos para ir cultivándolos durante toda su vida.
Muchos de los zánganos no sobreviven al momento del apareamiento y los que sí, son expulsados de la colonia una vez pasado el vuelo nupcial, ya que no tienen más funciones en esa colmena.

Además de poner los huevos, las abejas reinas son capaces de controlar el género de las crías. Si la reina decide fertilizar el huevo, la larva será una abeja obrera o reina, en cambio, si decide no fertilizarlo, del huevo nacerá un zángano. En el momento del vuelo nupcial solamente pueden participar las abejas reinas.
Así, las abejas reinas son las que controlan el futuro de la colmena y, en consecuencia, el futuro de nuestra deliciosa y dulce miel. ¿Te lo imaginabas?
Si os ha parecido interesante, no dejéis de visitar el apartado de
CURIOSIDADES del blog de la Abeja Paca. ¡Es flipante!
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