Aprender de ellas puede ayudarnos, sin ninguna duda, en nuestro día a día. La manera en la que conviven unas con otras hace que podamos sacar algunas lecciones que todos deberíamos incorporar en nuestra vida.


Trabajo en equipo
La colmena es una gran familia donde cada una de las abejas que viven ahí ejercen una labor esencial en el funcionamiento de la misma. Todo por el bien común.
Todas las abejas se sincronizan para llevar a cabo su labor y hacer que la colmena funcione sin problema. En la colmena no hay sitio para hablar en singular, ¡siempre en plural!

El papel de cada una
Cada abeja cumple con una tarea bien definida dentro de la colmena, y las abejas no tienen ninguna duda de cuál es la labor que tienen que llevar a cabo.
Las abejas se centran exclusivamente en una tarea específica, lo que hace que sean mucho más eficientes, cumplan sus objetivos y obtengan mejores resultados.
Cuidado mutuo
Todo lo que hacen las abejas lo hacen por el bien de toda la colmena. Su generosidad es envidiable.
Pensar en el bien común es algo con lo que las abejas nacen y que les acompaña a lo largo de su vida. Un aspecto esencial para poner en práctica en el mundo en el que vivimos.

Una cerebro ejemplar
La abejas tienen una memoria que a muchos les encantaría tener. En ocasiones vuelan kilómetro y kilómetros y nunca se olvidan del camino que han hecho hasta llegar ahí.
Aunque a primera vista no parezca que tienen una mente prodigiosa, su capacidad de memorizar es mucho mayor que la de muchas especies con las que convivimos, ¡casi tanto como la mía!

La justicia por delante
El hecho de que en la colmena podamos encontrar tres jerarquías, abeja reina, obreras y zánganos, hace que éstas tengan una división de privilegios.
Por este motivo, las tareas se reparten de una forma equitativa, en la que la proporción es la clave. Dependiendo de la importancia que tenga una abeja en la colmena recibirá un trato u otro.

Cómete el día,
Tostada

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